Una cosa es que nos metamos con la Iglesia y su manía de meterse donde no le llaman en los terrenos de la música (lo digo por lo de considerar a Madonna como el diablo personificado y encarnado en una rubia que bota por el escenario). Y otra muy distinta es que, a sabiendas de como es la iglesia con los temas de enseñar escote o pantorrilla en sus santuarios, vayas Rihanna con toda la jeta y pretenda entrar igual que como sale en los Videoclips.
Claro. Le han dicho que se recate un poco y que les da igual que sea Rihanna que la mismísima reina de Java: que en la casa de Dios, una tiene que entrar bien vestida y recatadita, que nada de ir provocando. Y eso es lo que le ha pasado a Rihanna, ahora que ha estado en Venecia y ha querido ir a visitar la basílica de San Marcos.